El proceso en sí consiste en esmaltar una de las caras de una pieza de vidrio con un esmalte especial. El producto final, el Templex-Pak, es un vidrio totalmente opaco que visto por la cara opuesta a la pintada da una sensación de piedra pulida ya que la capa de pintura está perfectamente adherida al vidrio y puede colocarse expuesto al sol sin temor a que se produzcan roturas de origen térmico.
La cara esmaltada ha de considerarse únicamente de un modo funcional, es decir su finalidad es exclusivamente proporcionar al Templex-Pak el color que veremos desde el exterior del edificio o de la instalación, por ello esta superficie a la que se le ha aplicado el recubrimiento no puede utilizarse como remate interior.
En todo caso debe existir entre el elemento vítreo Templex-Pak y el interior del edificio, un sistema adecuado para conseguir el aislamiento requerido en el proyecto, además de conseguir un acabado decorativo. El Templex-Pak puede fabricarse con varios colores de pintura sobre vidrio flotado incoloro o de color y también sobre vidrio impreso, obteniéndose así una amplísima gama de tonalidades.